Una higiene facial y un tratamiento avanzado no persiguen exactamente el mismo objetivo. La higiene se centra en limpiar, exfoliar y realizar extracción cuando procede; un método personalizado puede trabajar además luminosidad, firmeza, manchas, sensibilidad u otras necesidades.
Hay pieles que se benefician de una buena higiene como punto de partida y otras en las que conviene priorizar primero el confort o un objetivo concreto.
Por eso no creemos que exista una frecuencia universal. Valoramos la piel y recomendamos el servicio que tenga sentido en ese momento.
¿No sabes qué reservar? Escríbenos y te orientamos antes de elegir.
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