Con el paso del tiempo cambian la estructura, hidratación y elasticidad de la piel. La exposición solar acumulada, los hábitos y los cambios hormonales también influyen en cómo percibimos la firmeza.
En estética no podemos detener el tiempo, pero sí diseñar cuidados orientados a mejorar la calidad de la piel y acompañar sus cambios. La radiofrecuencia y determinados protocolos cosméticos pueden formar parte de esa estrategia cuando están indicados.
Lo importante es establecer expectativas realistas. Una piel cuidada no tiene que parecer una piel de veinte años: puede verse más luminosa, confortable y con mejor aspecto respetando su edad.
Si la firmeza es una de tus preocupaciones, podemos valorar qué estrategia tiene sentido para ti.
Si la firmeza es una de tus preocupaciones, podemos valorar qué estrategia tiene sentido para ti.