Cuando la piel pierde luminosidad, la primera reacción suele ser exfoliar. Sin embargo, una piel apagada también puede estar deshidratada, sensibilizada, alterada por el estrés o simplemente necesitar recuperar una rutina constante.
Exfoliar en exceso puede empeorar el confort de algunas pieles. Por eso observamos textura, sensibilidad, hidratación y hábitos antes de decidir cómo recuperar el glow.
Nuestro Método Glow busca precisamente personalizar esa recuperación de luminosidad. Según la piel, podemos priorizar hidratación, antioxidantes, renovación suave y técnicas de cabina que aporten una apariencia más fresca.
¿Tu piel ha perdido luz? Descubre qué hay detrás antes de añadir otro producto a tu rutina.
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